Extrema
Probamos a fondo la nueva R6 que acaba de llegar que ha sido mejorada y diseñada para ofrecer un mayor rango de utilización, aun así es una de las motos más extremas y cautivadoras del mercado.
Se podría decir que Yamaha comenzó, con su saga de YZF-R, la guerra de motos deportivas ultrarradicales de la última década. Algo por lo que le tenemos que estar agradecidos. Es posible que muchos modelos de la marca, y de otras, hayan sido o sean demasiado especializados para un uso normal en carretera, pero también es verdad que gracias a ellos la tecnología ha llegado hasta nosotros, volviendo las motos más eficaces y divertidas.
La Yamaha YZF-R6 tiene una interesante carrera desde que apareció en 1999 y en muchos momentos ha
sido la referencia de la categoría Supersport, una en la que no te puedes dormir. Como ya han pasado dos años desde la última remodelación importante del modelo, tocaba trabajar un poco en él y los de Iwata se lo han tomado en serio.
La R6 2006 era una moto radical de aspecto, de motor y chasis, así que no era fácil seguir un camino acertado en su siguiente evolución con un listón tan alto. Pero después de probarla parece que los japoneses han conseguido mejorar sus virtudes y limar sus pequeñas asperezas.
Rigidez controlada
Parece que más rígido ya no es sinónimo de mejor, dado que ahora se estudia dónde aumentar y disminuir la rigidez. Así ha sido en la nueva Yamaha YZF-R6, en la que se ha aumentado la rigidez en la parte delantera, pero hay más flexibilidad lateral. Con estas variaciones se pretende aumentar la sensibilidad del piloto sobre la moto.
Lo cierto es que en carretera estos cambios estructurales no se aprecian tanto como en el circuito, pero sobre todo serán los equipos que corran en Supersport los que se beneficien. Las botellas de la horquilla y las abrazaderas de la tija son más robustas, otro punto en el que se ha trabajado sin duda para que la Yamaha YZF-R6 de carreras sea más efectiva.
La moto sigue siendo tan ágil como antes y te hace sentir como un verdadero piloto en tu tramo de curvas favorito. Cambia de dirección con sólo pensarlo y tiene menos tendencia a levantarse si lo haces bruscamente, gracias a que la posición de conducción ha sido adelantada 5 mm y los semimanillares están más bajos.
Es una moto radical que te pide guerra y que necesita ser pilotada, pero que luego te da las sensaciones de una moto de carreras. Las suspensiones tienen tarados más duros, de tal modo que en asfalto liso muestra un mayor aplomo, pero cuando hay muchos baches resulta ligeramente más seca, sobre todo el tren trasero.
Los frenos, con discos un poco más gruesos, se comportan igual de bien que antes. Lo que se puede esperar de una bomba radial que acciona pinzas de cuatro pistones y anclaje también radial. Si bien en este apartado ya llevamos un tiempo sin grandes avances, dado que tampoco se necesita mucho más. Lo bueno es que gracias al embrague antibloqueo te puedes ayudar mucho del motor para detener la moto.
Explosión
Arrancas la nueva Yamaha YZF-R6 y el sonido del tetracilíndrico en línea inunda el espacio en el que te encuentras, emitiendo un profundo aullido cada vez que giras ligeramente el acelerador. Esto ya sucedía en la versión anterior, pero sigue poniéndote los pelos de punta.
En el interior del propulsor hay numerosos cambios, como los nuevos pistones que aumentan la compresión en tres décimas (ahora 13:1, casi como la moto del Mundial Supersport), los nuevos cojinetes de biela más anchos y además se ha reducido la fricción
en la mayoría de sus componentes.
Pero la principal novedad está en el Yamaha «Chip Controlled Intake», un sistema que procede de la R1 y que regula con un servomotor la longitud de las trompetas de admisión. Éste va acortando la longitud de las trompetas a medida que aumenta el régimen del motor, con lo que se consigue un mejor rendimiento en cada situación concreta.
En la práctica tiene una relación directa con la respuesta del motor, que parece diferenciarse en fases. Despierta a 8.000 rpm, unas 2.000 antes que en la versión anterior, a 10.000 ya da la primera patada, pero todavía la verdadera explosión no ha hecho más que empezar. Cuando alcanza las 12.000 vueltas la aguja sube todavía más rápido y al superar las 14.000, con las trompetas ya en su posición más corta, la sensación de aceleración y el sonido que emite son brutales. Lo mejor es que empuja hasta el corte (16.500 rpm) sin perder nada, como si fuese a explotar irremediablemente. Así cada 2.000 rpm se produce un notable incremento de la potencia y mejora claramente la conexión entre el acelerador electrónico (YCC-T) y la rueda. También es más eficaz la relación entre tu muñeca y tu sonrisa…
La única pega del nuevo propulsor es que al haber mejorado en medios y altos ha perdido un poco en bajos. Y es que hasta 4.000 rpm hay poco donde rascar. El cambio tiene una segunda muy larga, tanto que permite hacer largos tramos de montaña aprovechando el motor desde 8.000 rpm hasta el corte, a 16.500 rpm y 166 km/h de marcador. Así que en esta Yamaha YZF-R6 tienes que pensar menos en la relación engranada que en la anterior. De segunda para arriba los cambios son rápidos y precisos.
Parecida, no igual
En este modelo la procesión va por dentro dado que exteriormente es bastante similar a la versión 2006, pero las piezas de su carrocería han cambiado. Es en el frontal y en la toma de admisión donde se advierten las mayores variaciones, si bien hay nuevas formas también en los laterales.
La posición también ha cambiado, como antes hemos dicho, pero no se perciben grandes diferencias sobre la moto. Los estribos siguen estando muy altos, no rozan, pero flexionan bastante las piernas. Ahora se ha alargado el a
siento y así se puede desplazar el cuerpo hacia atrás para esconderse sobre la moto. Algo útil teniendo en cuenta las reducidas dimensiones de la Yamaha YZF-R6.
Hay que destacar la utilización de un subchasis de magnesio para compensar la ganancia de peso en otras áreas, ya que el peso (con estribos del pasajero y asiento) es ligeramente superior (1,4 kg) con respecto a la «vieja» R6. En cualquier caso las diferencias son mínimas.
Parece que todos los años algún fabricante se pone las pilas y lleva a la categoría un nuevo modelo dispuesto a revolucionarla. Yamaha ya ha puesto las cartas sobre la mesa y apunta muy alto. Habrá que esperar un poco para compararla con sus rivales japonesas y con la nueva Ducati 848. Un duelo que será muy interesante.
Por lo pronto ya sabes que la Yamaha YZF-R6 es todavía más efectiva y que su radicalidad se ha combinado con un motor más utilizable gracias al buen uso de la electrónica.
Sin lugar a dudas es mi favorita.












